miércoles 5 de septiembre de 2007

Encrucijada

Los años pasan. Me muevo por la vida, por mi vida, sin un rumbo fijo. Esa es mi opción. Me acerco a las cosas que me gustan, a lo que muchos dirían “los placeres de la vida”. El amor se apodera de mí en cada segundo de mi existencia. Disfruto de ese amor. Lo vivo intensamente: el amor por todo lo que me rodea y también aquel otro amor, el dedicado en exclusiva a alguien especial. Pero algo no funciona. Algo en mi interior pugna por salir a la superficie. Y cuanto más me acerco a ese amor especial más ruge el volcán de mi alma. Cuanto más me acerco a lo humano, más me acerco a lo divino. Y me convierto, me transformo. Busco la forma de canalizarlo todo. Quiero lo humano, pero me atrapa lo divino. ¿Cómo salir de esa encrucijada?

12 de abril de 2007