
Hoy he visto el mundo con otra mirada. De pronto, todo lo que tenía a mi alrededor ha adquirido unos colores especiales, una claridad abrumadora, una belleza exultante. He visto una energía que nunca había percibido. Una energía que lo rodeaba todo, que lo invadía todo. Y también me ha invadido a mí: he sentido una emoción incontenible que surgía de lo más íntimo de mi ser, a la vez que una alegría se apoderaba de mí.
Me he sentido feliz de estar frente a frente con Dios.
15 de abril de 2006
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada