domingo 16 de septiembre de 2007

Mi parroquia

Ésta es la Parroquia de San José, en la ciudad de Badalona. Ahí me bautizaron, recibí mi primera comunión y la confirmación. Podría decirse que en ese lugar empezó todo. Ahí empieza mi vida cristiana. Y en cambio, que distante me siento de ese lugar. Donde quizás debería encontrar un sentimiento especial, una conexión, no encuentro nada. Desde el principio. Nunca he notado su presencia en ese lugar. Por mucho que entre, que me concentre, que busque, no está. Imagino que otros si le encontrarán. ¿Porqué yo no? Supongo que es porque cada persona le encuentra de manera distinta. Recuerdo a una vecina que cada día rezaba el rosario. Ella le debía encontrar ahí, entre las bolitas que contaba con sus dedos para no hacer de menos y, supongo, tampoco de más. O los que le encuentran dejando una moneda en la misa del domingo...

En mi escritorio tengo una foto de mi padre. La miro y en sus ojos veo a Dios. ¿Cómo no verlo en quien me dio la vida? También tengo la pluma de un pájaro. Y ahí también le veo. Porque cierro los ojos e imagino un ave surcando el cielo azul. ¿Y cómo no verlo en algo tan maravilloso como es el mundo que nos sostiene? Y en la pared que hay frente a mi, un cuadro. Lo pintó mi mejor amigo. Ahí también está. Porque ese cuadro simboliza la amistad que nos une, el amor que nos une. ¿Y cómo no verlo en el amor si Él es el amor? ¿Porqué buscarlo en los lugares si es más fácil hallarlo en las personas, si el amor está en la gente?

Esa es mi verdadera parroquia: el amor por todos los que me acompañan día a día.


16 de septiembre de 2007