¡NO PADRE!
Esa es la respuesta que algunos jóvenes dieron a sus párrocos frente a la exigencia de éstos a seguir una ortodoxia que hace que la juventud se aleje cada día más de la iglesia. Y lo negativo es que tras esa separación de la iglesia viene un alejamiento de lo espiritual, del encuentro con uno mismo.
Ese es el panorama que me he encontrado en Bogotá (Colombia) Por suerte, un grupo de esos “exiliados” que un día dijeron “no padre”, han decidido seguir adelante. Han decidido alejarse de esa iglesia que los maltrata porqué se han atrevido a cuestionar sus arcaicos métodos y a proponer un nuevo lenguaje, pero también cuidar esa espiritualidad que les hace ser personas repletas de valores y que hacen esta sociedad digna y valiosa.
Su actitud me llena de orgullo. Sí, me siento orgulloso de poder compartir con ellos sus anhelos, sus ambiciones, sus sueños. Esa actitud engrandece mi fe, me hace ver que realmente vale la pena luchar por los ideales, por esas cosas que a veces parecen utópicas. Esos jóvenes siguen adelante pese a los palos en las ruedas de aquellos que se creen en posesión de la verdad. Siguen adelante igual que Jesús, que se atrevió a romper con los cánones establecidos. Él dijo “no padre” hace dos mil años y hoy, gracias a Dios, siguen habiendo jóvenes que levantan su voz para cambiar las cosas que no van bien, que no funcionan.
Ojalá esos “padres” abran pronto sus oídos, sus ojos a la realidad de una sociedad que avanza en dirección contraria a la suya.
Yo también digo: ¡NO PADRE!
15 de marzo de 2008
Esa es la respuesta que algunos jóvenes dieron a sus párrocos frente a la exigencia de éstos a seguir una ortodoxia que hace que la juventud se aleje cada día más de la iglesia. Y lo negativo es que tras esa separación de la iglesia viene un alejamiento de lo espiritual, del encuentro con uno mismo.
Ese es el panorama que me he encontrado en Bogotá (Colombia) Por suerte, un grupo de esos “exiliados” que un día dijeron “no padre”, han decidido seguir adelante. Han decidido alejarse de esa iglesia que los maltrata porqué se han atrevido a cuestionar sus arcaicos métodos y a proponer un nuevo lenguaje, pero también cuidar esa espiritualidad que les hace ser personas repletas de valores y que hacen esta sociedad digna y valiosa.
Su actitud me llena de orgullo. Sí, me siento orgulloso de poder compartir con ellos sus anhelos, sus ambiciones, sus sueños. Esa actitud engrandece mi fe, me hace ver que realmente vale la pena luchar por los ideales, por esas cosas que a veces parecen utópicas. Esos jóvenes siguen adelante pese a los palos en las ruedas de aquellos que se creen en posesión de la verdad. Siguen adelante igual que Jesús, que se atrevió a romper con los cánones establecidos. Él dijo “no padre” hace dos mil años y hoy, gracias a Dios, siguen habiendo jóvenes que levantan su voz para cambiar las cosas que no van bien, que no funcionan.
Ojalá esos “padres” abran pronto sus oídos, sus ojos a la realidad de una sociedad que avanza en dirección contraria a la suya.
Yo también digo: ¡NO PADRE!
15 de marzo de 2008


1 comentarios:
muchos hacemos reflexiones como esta, muchos tambien han dicho "no padre" ....
porque no trabajar para que otros tambien lo digan , pero a la vez puedan afirmar "el Padre me ama, y yo amo al Padre"
Hay que hacer Crash...
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