sábado 27 de septiembre de 2008

Nuevo curso

Han terminado las vacaciones, unas vacaciones tranquilas, relajadas. Y ahora me doy cuenta que, de tan relajadas, ni siquiera he pensado en Él. ¿Acaso no me hacía falta? ¿O es qué quizás sólo me acuerdo cuando tengo problemas o cuando necesito reconfortar el espíritu? No. Creo que no es esto. Prefiero planteármelo de otra manera.

Creo que mi subconsciente sabe que me paso los días agobiándolo con mis cosas y por esto, en esta época en que todo es más tranquilo, en que aparco temporalmente muchas preocupaciones, le dejo descansar de mí y de mis problemas. Es como si inconscientemente pensara que Él también merece hacer esa parada, hacer vacaciones. Pero lo hago con la tranquilidad de saber que en cualquier momento que le necesite Él colgará el bañador y la toalla para estar a mi lado.

Ahora, cuando me encuentro en pleno proceso de programar lo que será el próximo curso, Él está constantemente conmigo, trabajando a mi lado. Juntos afrontaremos los nuevos retos.